Corrupción y educación en tiempos de pandemia

Por Armando Arboleda

Lo peor de la pandemia no son las diferencias que ha destapado.  Es cómo se ha venido actuando. Se ha tomado como un punto de partida la administración pública y fue la que primero mostró su nefasto accionar. Así, volvieron ‘fiesta’ los recursos que el gobierno mandó para enfrentar al coronavirus.

El punto de partida, o al menos el que se escogió para escarmentar no podía ser otro que -casualmente- el Chocó. Tradicionalmente sus recursos han sido expoliados por los administradores de turno. Por eso se les ocurrió dictar las capacitaciones más costosas de la historia, mientras que los hospitales del departamento no tenían ni aspirinas para enfrentar al Covid-19. Y eso se tornó en la oportunidad una vez más para señalar una región llena del olvido que seremos, como lo plantea Abad Faciolince.

También observamos cómo en otras entidades territoriales se está proveyendo a las comunidades de productos extremadamente finos y tan exquisitos que un atún, que en cualquier supermercado no supera los $5 mil, pasó a costarnos a los contribuyentes $20 mil.

Aunque usted no lo crea, solo con el incremento del costo de ese producto se pueden pagar favores políticos y enriquecer a unas personas que tienen todo, menos calidad humana para comprender la situación de los ciudadanos del común.

Pero lo más extraño es que con la celeridad como se hizo el proceso por parte de los órganos de control en el Chocó, ha sido pasmosa la lentitud con los otros entes territoriales donde se presume ocurrió lo mismo.

Otro sector que ha venido mostrando sus peores formas de accionar y entender la pandemia ha sido la educación.

¿O es que es muy bueno asignar trabajos, actividades y talleres a una mayoría de estudiantes del sector oficial, cuyas familias viven por debajo del indicador de pobreza con guías educativas que no siempre son eso, sino manifiestos de contenidos desconectados de la realidad? El caso de los niños que se suben a un árbol a buscar señal para bajar documentos que un profesor envía desde la comodidad de su sala, no es más que la evidencia de un país perdido en su proyecto de futuro.

Aunque lo tapen con palabrerías como ‘educación en casa’,  ‘asistida’, ‘virtual’, la verdad es que no había ni hay  la preparación tecnológica ni humana en la escuela para pensar que se pueden garantizar aprendizajes mediados por tecnologías, cuando la mayoría de los docentes y directivos andan perdidos en los vericuetos de las plataformas.

PD. Lamentamos la partida inesperada de nuestro amigo y entrañable columnista Eduardo Stanford. Paz en su tumba.

Ministerio de Cultura entrega a los tumaqueños dos nuevos espacios culturales

Este 17 de noviembre, la ministra Mariana Garcés entregará a la comunidad tumaqueña la Escuela Taller y la Escuela de Música, como parte de las apuestas de MinCultura para cambiar la historia de esta comunidad a través del arte y la cultura.

Más de 200 mil habitantes de Tumaco, en especial niños y jóvenes, se verán beneficiados desde ahora con la Escuela Taller y la Escuela de Música, que entregará la Ministra de Cultura, Mariana Garcés Córdoba, durante su visita a esta población nariñense, este viernes 17 de noviembre.
En su estadía en La Perla del Pacífico,  la Ministra firmará el acta de constitución formal de la Fundación Escuela Taller de Tumaco, como parte del proceso de fortalecimiento e incentivo al Programa Nacional Escuelas Taller y se pondrá en funcionamiento el módulo para formación en Cocina Tradicional, con una inversión superior a $285.600.000 millones. Hacía las 2:00 p.m., la Ministra continuará su jornada con la entrega de la Escuela de Música.
Nuevo espacio de formación musical para los jóvenes y niños de Tumaco
Con una inversión de más de $2.800 millones se llevó a cabo la construcción de la Escuela de Música de Tumaco. “Con base en la experiencia exitosa de la Escuela de Música de Carmen de Bolívar, el Ministerio de Cultura propone para el prototipo de la Escuela de Música de Tumaco, se constituya en un proyecto articulador de la diversidad de prácticas musicales y procesos formativos existentes en el municipio. Músicas urbanas de jóvenes, conjuntos de marimba y cantos tradicionales del pacífico sur, formatos populares con guitarras acústicas, voces y percusión, músicas de banda y de orquesta sinfónica. Así mismo, la escuela permitirá complementar la formación musical de niños, jóvenes y adultos, con procesos productivos de audio, de construcción de instrumentos y con una programación artística permanente, acciones que se proyectarán tanto al área urbana como al área rural de Tumaco” agrego el Coordinador del área de Música del Ministerio de Cultura, Alejandro Mantilla.
La inversión en la Escuela incluyó los diseños y la construcción del inmueble cultural que consta de un auditorio con capacidad para 200 personas, equipado de sonido, luces, proyección de video, acústica, muebles y un cuarto de control. Así mismo, cuenta con tres cubículos de ensayo, centro de producción, una estación de audio, aula teórica, zona administrativa, cafetería, bodega para instrumentos, planta eléctrica con transformador, baterías sanitarías y accesos para personas en situación de movilidad reducida.
La Escuela de Música que recibirá el apoyo del Plan Nacional de Música para la Convivencia del Ministerio de Cultura, beneficiará a más de 200 mil habitantes de este municipio del departamento de Nariño. Cabe resaltar que la obra se ejecutó con el 80% de mano de obra de la región.
Entre 2010 y  2017 el Ministerio de Cultura ha construido y dotado siete Escuelas de Música en el territorio nacional: El Carmen de Bolívar (Bolívar), Guatavita (Cundinamarca), Cali, Yotoco y Candelaria (Valle del Cauca), Miranda (Cauca) y Tumaco (Nariño), con una inversión de más de $15.200 millones.
Escuela Taller, herramienta de paz
 La Ministra de Cultura, Mariana Garcés Córdoba, como parte del proceso de fortalecimiento e incentivo al Programa Nacional Escuelas Taller entregará el módulo 5 de la Escuela Taller, que corresponde al taller de formación en Cocina, cuyo costo ascendió a $285.600 millones.
El Taller de Cocina está enfocado en exaltar la importancia y valor de la cocina tradicional tumaqueña y de la Región Pacífica, con el fin de recuperar las recetas, técnicas y formas de preparación ancestrales y tradicionales  en el territorio.
El Ministerio de Cultura asignó $1.500 millones de pesos que se han destinado para formación, auxilios becarios para alimentación y transporte, dotación, materiales de práctica, ARL y seguro estudiantil, materiales de formación, construcción y adecuación de la sede y gastos administrativos.
La Escuela forma jóvenes entre los 16 y 30 años de las zonas más vulnerables del municipio, en artes y oficios tradicionales, y brinda herramientas y oportunidades para que éstos adquieran habilidades y conocimientos que les permitan acceder a oportunidades laborales y de emprendimiento.
Desde el 15 de noviembre del año 2015 el Programa Nacional de Escuelas Taller de Colombia, adelanta en Tumaco procesos formativos en las tecnologías de cocina y construcción, graduando a 31 jóvenes. En la actualidad se adelanta la formación de 39 aprendices en las mismas modalidades.
El proyecto arquitectónico está compuesto principalmente por siete bloques para los espacios de cocina, construcción, carpintería, lutería, orfebrería, danza y sala de cómputo. También tendrá un área administrativa y tienda, área de recepción de materiales, comedores de alumnos y clientes del restaurante, además tendrá una bodega y almacenamiento del agua.
El diseño del proyecto se basa en la arquitectura tradicional del Pacífico colombiano y se compone de diferentes módulos que se organizan en el terreno conectado por un deck de madera.
Se destaca la estética del Pacífico con cerramientos de madera, barandas y calados con figuras geométricas y apostando por una arquitectura palafítica que protege el edificio de las inundaciones. En la construcción del recinto de formación participaron los estudiantes de construcción bajo la orientación del docente experto, y siguiendo la metodología aprender-haciendo.
La Escuela Taller de Tumaco hace parte de la Red de once Escuelas del Programa Nacional de Escuelas Taller de Colombia del Ministerio de Cultura, y es la primera en construir sede propia en el país y, la cuarta Escuela que se crea en Litoral Pacífico. Esta iniciativa contribuye a la consolidación de la paz y a la reconstrucción del tejido social, generando desarrollo social y económico a partir de la formación integral, en territorios con tradición patrimonial.

Políticas pedagógicas para la primera infancia

 Por Aldemar Velasco

Una política pedagógica es fundamental para garantizar el derecho a la educación de todos los niños desde su nacimiento. Incluso desde que están en el vientre materno.  Para cumplir con este mandato, Colombia debe diseñar  una política que oriente estrategias, acciones, recursos y esfuerzos de diversos actores del sector público y privado hacia un propósito común: los seis primeros años de vida son cruciales para el desarrollo humano, físico, cognitivo y social.

Por tanto, una política educativa ofrece la posibilidad de crear mecanismos que faciliten el desarrollo integral de los niños. Las decisiones que se tomen y las actividades que se realicen en nombre de los niños  durante sus primeros años influyen en la forma como se desarrollarán y en la manera en que progresan los países. En tal sentido, se requiere una política educativa que determine los escenarios, los recursos y las oportunidades que faciliten el desarrollo integral en el ámbito familiar, comunitario e institucional y mejoren la vida de los niños.

Los derechos de los niños se cumplen en la medida en que su desarrollo se realiza del mejor modo. Desarrollo humano y protección de los derechos humanos son dos perspectivas que deben converger para el adecuado diseño de las políticas públicas relativas a la primera infancia y, en particular, de la política educativa.

La Conferencia Mundial de Educación para Todos de 1990, de Jomtien (Tailandia) declara que el aprendizaje empieza con el nacimiento; es un llamado al cuidado de la niñez temprana y a la educación inicial. Como lo expresa John Heckman, Premio Nobel de Economía, “no podemos permitirnos posponer la inversión en los niños hasta que sean adultos ni tampoco esperar a que entren a la educación primaria, un momento que puede resultar muy tarde para intervenir”. Entonces, cimentando la educación en valores desde la casa y fortaleciéndola en la escuela es como contribuimos en la consolidación de estas políticas pedagógicas para la primera infancia.

La atención a la primera infancia es una de las condiciones para lograr los niveles de desarrollo humano requeridos para que los países puedan garantizar a sus ciudadanos posibilidades de realizarse como individuos y colectivos. En definitiva, es entendible que una pedagogía cimentada en valores contribuirá en la formación de los niños para que sean libres, autónomos, capaces de producir sus propios conocimientos y convertirse en constructores de un país más justo.