Los ‘come solitos’ o los ‘enbilletados’

En la costa Pacífica hay una expresión que utilizan sus habitantes para describir a aquellos amigos, conocidos y funcionarios públicos que no dan nada, no gastan nada y no contratan con nadie que no sea de los suyos. Les llaman ‘come solitos’. Esta clase de funcionarios son aquellos que siempre tienen una disculpa para todo y nunca tienen presupuesto para nada.

Cuando alguien del pueblo les pide apoyo para una causa social, o les ofrecen en venta un producto o servicio, por lo regular responden con el siguiente argumento: “aquí no hay presupuesto para eso, el presupuesto que dejó el anterior gobierno no alcanza ni para la papelería, tal vez usted no lo sabe pero la anterior administración dejó la olla raspada”.

Enseguida se despachan en contra de aquellos que se fueron y que por estar ausentes no pueden defenderse de todo cuanto se dice a sus espaldas.

Llámese jefe de área, director, secretarios de despacho, concejales, alcalde, diputados, representantes a la cámara, senadores, ministros o directores de instituciones descentralizadas, es común escuchar que se les llame entonces los ‘come solitos’.  Pero lo mejor de la historia es que cuando se invierten los papeles, y son ellos los que requieren de la ayuda del pueblo, o de los medios de comunicación, prometen esta vida y la otra para que les den la mano,  olvidando que son llamados ‘come solitos’.

En el Pacífico a estos personajes se les llama también los ‘enbilletados’. Nadie sabe cómo lo hacen, pero el billete lo consiguen porque lo consiguen. Han avanzado tanto, que ya tienen hasta ‘club de los enbilletados’ o ‘come solitos’. Generalmente se distinguen por el atuendo – usan ropa costosa y de última moda– buenas joyas, buenos carros, frecuentan los mejores hoteles y consumen el mejor menú en los restaurantes, prefieren las zonas de VIP y los mejores palcos.

En su vivienda siempre buscan estratos altos o construyen su propia casa a su manera, para que se refleje lo que son en ese momento. Alguien decía que aunque parezcan iguales en su andar, los ‘enbilletados’ se diferencian de los ‘come solitos’ porque generalmente envían a los hijos a estudiar a las mejores universidades nacionales o extranjeras, mientras que los ‘come solitos’ simplemente los envían a estudiar sin importar mucho la calidad de las academias.

La otra diferencia de los ‘enbilletados’ es que, algunos, tienen montada toda una estructura para asuntos no tan correctos con abogados, jueces, fiscales, fogoneros y periodistas, mientras los ‘come solitos’ no cuentan con ello.  Lo cierto es que en este país salen cada día nuevas formas de delinquir con apariencias legales y uno se pregunta por el ejemplo que le estamos dejando a las generaciones que nos siguen.

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