EL GRAN ACUERDO NACIONAL

Por Aldemar Velasco

Este 19 de junio se dio un histórico hecho democrático, que terminó con más de 200  años de espera de la izquierda colombiana, con la llegada de Gustavo Petro y Francia Márquez a la Presidencia y Vicepresidencia de Colombia.

Su propuesta política se fundamenta en la conformación de un gran Acuerdo Nacional. El presidente electo afirma: “convocaré a todas las fuerzas a construir el gran Acuerdo Nacional que necesita Colombia para cambiar realmente el país y construir justicia social y paz”. 

Juan Fernando Cristo, exministro del Interior, se refirió a la propuesta del gran Acuerdo de Petro y afirmó que un diálogo que permita buscar consensos en temas como una reforma tributaria, una reforma pensional y la implementación de la paz “enviaría un mensaje tranquilizador a los colombianos y la comunidad internacional”.

“La convocatoria que hizo Petro a un gran Acuerdo Nacional es de trascendencia, es luminosa, se traduce en su deseo de gobernar por consenso a la manera de los pactos de la Moncloa en España en 1977, que reconstruyeron al país tras la muerte de Franco, verdugo de la democracia”, manifestó por su parte el dirigente conservador Álvaro Leyva, quien fue invitado a la propuesta del presidente electo.

De ser así, a partir del próximo 7 de agosto, con la posesión del nuevo presidente, no se daría continuidad al odio, la venganza y la corrupción que ha sumergido al país en la inequidad social.

Es posible que con el diálogo y la concertación con los líderes de los partidos políticos afines o no afines al gobierno Petro-Márquez, se puedan concretar las reformas estructurales que requiere el país para su desarrollo, enmarcadas en lograr una mayor equidad.

 Este Acuerdo Nacional está empezando a dar sus frutos, con el diálogo  entre el presidente Petro y el expresidente Álvaro Uribe, quien manifestó que había sido un diálogo sincero y le había pedido al presidente un canal directo para manifestarle sus inquietudes. También invitó a los colombianos a no irse del país.

Sin embargo, muchos no ven con buenos ojos este Acuerdo Nacional, pues creen que con la participación de los contradictores, muchos de ellos señalados por su mala gobernanza, el país seguirá en las mismas. Por otro lado, otros colombianos piensan que este gran Acuerdo trae esperanzas a un pueblo que ha sido sometido a la guerra, al miedo, al odio y la venganza entre contradictores políticos.

 

Nunca se debe cerrar las puertas del diálogo y buscar puntos de acercamiento, que conlleven a la construcción de una nación que pueda pasar esas páginas  de guerra, por unas donde brille la luz del diálogo y la concertación.

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